domingo, 7 de agosto de 2022
SOMOS UNO
viernes, 8 de julio de 2022
viernes, 29 de mayo de 2020
Nuevo libro: Presencia Emocional
martes, 14 de abril de 2020
Reflexión coronavirus
Tiempos de coronavirus, tiempos extraños, todo empezó a caminar de otra manera, más lenta, más consciente, no sabemos que vendrá... unos dicen que todo volverá a la normalidad, otros que todo será diferente... otros que un nuevo mundo de consciencia y bondad surgirá, o un mundo peor y malvado...no lo sabemos, quizás dependa del lugar que mire cada uno...la manera de observar las situaciones no es neutra ni objetiva, donde uno ve una flor naciendo, otro verá el resto de la planta en declive. A veces no podemos elegir lo que percibimos, pero si dedicar un tiempo a ampliar el foco de nuestra mirada...y desde ese lugar tomar partido por una cosa u otra.
Este nuevo mirar requiere práctica, tranquilidad...no dejarse arrastrar por la primera impresión...a veces, con el tiempo y la perspectiva, lo que fuera una tragedia, a lo mejor fue el momento que te cambío la vida. La vida es, simplemente. Las construcciones de lo que vemos o creemos que sentimos ya son cosa nuestra, es la manera de desenvolvernos en nuestro lienzo en blanco, la manera de afrontar el folio en blanco...ese momento de miedo, de incertidumbre, de comenzar a escribir/pintar… Para bien o para mal tenemos la oportunidad de elegir, de equivocarnos, de acertar, de dudar, de sentirnos, de perdernos, de caer, de levantarnos, de reír, de vivir, de disfrutar/sufrir cada momento...de ser conscientes de que quizás no seamos quien creamos que somos, de ser conscientes de que somos en un determinado momento y al siguiente seamos totalmente diferentes, nuestras sensaciones serán diferentes, y aunque sea difícil, somos libres de quitarnos la pesada mochila de nuestra historia, nuestras decepciones, nuestros triunfos...y concentrarnos en sentir el momento, localizarlo en nuestro cuerpo, fijarnos en nuestra respiración, ser observadores de lo que sentimos, no querer controlarlo, de estar presentes y desde ahí, desde la presencia actuar.
Somos la suma de todos nuestros momentos, cuanto más presentes estemos, más nos daremos cuenta de que el resultado es sencillo = ahora, aceptando lo bueno y lo malo por igual, todo pasará y saldrá de nuevo el Sol o vendrá otra tormenta... estamos aquí para escuchar, sentir y dar; para darnos cuenta de que lo bueno y lo malo son las dos caras de una misma moneda y que sin uno de las dos caras, la moneda simplemente no podría existir.
No sabemos qué pasará mañana, lo que pasó ya está "amortizado", ahora tenemos delante de nosotros un abanico grande de sensaciones, sentimientos, posibilidades, disfrutemoslas, actuemos desde la presencia, oigamos al ruido de la mente y agradezcamos lo... pero que nuestra brújula sea el corazón. Un abrazo. 13-4-2020
jueves, 2 de abril de 2020
Esperanza para estos días
viernes, 15 de septiembre de 2017
En la vida,...
jueves, 3 de agosto de 2017
EL "PESO" DE LAS EXPERIENCIAS VIVIDAS
"Los patrones inerciales perpetúan las condiciones de una experiencia dada en nuestro biocampo y en nuestra fisiología. Prolongan esa experiencia como si continuara ocurriendo. En cierta medida, partes de nuestra fisiología y la organización de nuestra potencia siguen orientadas hacia la experiencia, y de este modo nuestras funciones corporales continúan en relación con las condiciones de la experiencia abrumadora. Llevamos la experiencia en nosotros de un modo que sigue afectándonos. En las áreas donde se produjeron impactos, la potencia se hace inercial. Llevamos las tensiones en los tejidos conjuntivos del cuerpo. Los fluidos están congestionados o desorientados. La fisiología local está alterada, tal vez sintamos dolor. Es posible que el sistema nervioso haya quedado facilitado, perpetuando así el proceso a su propio nivel. También es posible que la mente y las emociones hayan quedado afectadas, o que estos procesos operen subsconscientemente. El hecho de que la impronta de la experiencia queda grabada en las funciones corporales nos muestra que el patrón inercial continúa afectando la biodinámica del sistema viviente" (Roger Gilchrist, "La terapia craneosacral y el cuerpo energético". Editorial Gaia. Página 142).
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